4 de febrero de 2026: The Washington Post anunció el despido de alrededor de 300 de sus 800 periodistas, cerca de 30% de su plantilla total, como parte de una reestructuración para “sostener su viabilidad empresarial”.
El anuncio lo hizo el editor ejecutivo Matt Murray en una videollamada. Según el memo interno, el diario estaba “demasiado enraizado en una era diferente, cuando éramos un producto impreso local dominante” y ha perdido tráfico de búsqueda casi a la mitad en tres años, en parte por la IA generativa, además de suscriptores digitales.
Los recortes implicaron:
- Cierre de la sección de Deportes, una de las más emblemáticas del diario. Parte del equipo fue reubicado en reportajes de cultura deportiva.
- Cierre de Book World (libros) y cancelación del podcast diario Post Reports.
- Reducción drástica de Internacional:Se despidió a todo el equipo de Medio Oriente, incluido El Cairo, y a corresponsales en Ucrania, India y Australia. El diario se quedará con periodistas en apenas una decena de destinos.
- Recorte también en cobertura local metropolitana y áreas comerciales.
El caso de la reportera Lizzie Johnson, notificada de su despido mientras cubría la guerra en Ucrania, y el de Peter Finn, editor internacional que pidió ser despedido antes que planear los recortes, visibilizaron la crisis.
El exdirector Marty Baron lo calificó como “uno de los días más oscuros” y como “destrucción de marca casi autoinfligida”.
¿Qué pasó después?
Casi 30 periodistas despedidos, entre ellos la excolumnista Dana Milbank, relanzaron esta semana el medio “The Washington Sun”, a partir del sitio NOTUS. El proyecto busca ser un “experimento” para demostrar que un modelo que combine noticias nacionales con cobertura local, cultural y deportiva puede ser viable en la era digital.







