La asociación Red de Mujeres Periodistas de Tamaulipas, expresó su rechazo a la iniciativa presentada en el Congreso local que plantea la creación de un “Colegio de Periodistas” con facultades para emitir recomendaciones éticas y realizar 'extrañamientos públicos', al considerar que este esquema podría traducirse en un mecanismo institucional de señalamiento que vulnera la libertad de expresión.

La propuesta impulsada por la diputada Cynthia Lizabeth Jaime Castillo, propone reformar la Ley para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas en la entidad, lo cual causó preocupación a la Red, al considerar que podría derivar en mecanismos de presión y control sobre el ejercicio periodístico.

De acuerdo con un posicionamiento publicado en redes sociales, aunque la iniciativa se presenta como un modelo de autorregulación, en la práctica permitiría evaluar, exhibir y desacreditar públicamente a periodistas, lo que podría generar un entorno de presión, inhibición y censura indirecta, especialmente frente a voces críticas.

La organización advirtió que la libertad de expresión no debe estar sujeta a órganos que, bajo criterios ambiguos, determinen qué contenidos son “éticos”, particularmente cuando existe el riesgo de que estos instrumentos sean utilizados con fines de control político o represalia.

Asimismo, señaló como preocupante que la propuesta no haya sido consultada de manera previa, abierta y plural con el gremio periodístico, pese a que sus implicaciones impactan directamente en quienes ejercen la profesión.

Perspectiva de género

Desde una perspectiva de género, la Red alertó que este tipo de mecanismos podría agravar las violencias que ya enfrentan las mujeres periodistas, quienes son objeto frecuente de campañas de desprestigio, acoso digital y deslegitimación de su trabajo.

Ante este contexto, la Red de Mujeres Periodistas de Tamaulipas exigió el retiro inmediato de la iniciativa, la apertura de un proceso amplio de diálogo con periodistas, organizaciones y especialistas en libertad de expresión, así como el respeto a los estándares nacionales e internacionales en la materia.

“El periodismo libre no se regula desde el poder”, subrayó la organización, al reiterar que el ejercicio periodístico debe desarrollarse con autonomía, ética y responsabilidad social, sin mecanismos de control institucional.